Los simios bonobos jóvenes consuelan a sus semejantes angustiados por una experiencia desagradable con conductas muy similares a las observadas en niños, reveló este martes una investigación realizada por científicos estadounidenses.
Estas observaciones son importantes para la historia de la evolución humana, mostrando que el mismo cuadro socio-emocional funciona para los grandes simios, señalaron Zanna Clay y Frans de Waal, del Centro de Investigación Nacional de Primates Yerkes, de la Universidad Emory (Georgia, sureste de EEUU), autores del estudio publicado en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias (PNAS).
La investigación se llevó a cabo en un santuario de primates en República Democrática del Congo, con filmaciones que permitieron analizar la vida social cotidiana de los simios bonobos y ver cómo vivían sus propias emociones y reaccionaban a las de los demás.
Los científicos encontraron que los bonobos ('Pan paniscus'), también llamados chimpancés pigmeos o chimpancés enanos, se recuperaban rápida y fácilmente de sus traspiés emocionales y mostraban empatía por sus desafortunados compañeros, a quienes consolaban físicamente, abrazándolos, tomándolos en brazos o acariciándolos.
Si la forma en que los bonobos viven sus emociones permite predecir cómo reaccionan a las de los demás, esto indica una capacidad de controlarse emocionalmente y evitar verse desbordados por la situación, según estos investigadores.
En los niños, el control de las emociones es fundamental para una socialización saludable, una capacidad que depende sobre todo de un vínculo estable entre los padres y el niño, lo que explica por qué los humanos huérfanos a menudo tienen más dificultades de controlar lo que sienten, indicaron.
El mismo fenómeno se constató en los bonobos del santuario, donde un gran número de estos simios perdió a su madre asesinada por los cazadores. En comparación con los bonobos criados por sus propias madres, estos jóvenes primates huérfanos luchaban por controlar sus emociones, dijo Clay.
Según lo observado, a los que habían perdido a sus madres les costaba mucho más tiempo recuperarse emocionalmente. "Estaban muy molestos y gritaron durante varios minutos después de recibir un golpe, en comparación con los bonobos jóvenes criados por su madre, que solo lo hicieron unos segundos", dijo esta zoóloga.
Los bonobos, tan genéticamente similares a los humanos como los chimpancés, son también considerados los más empáticos al igual que estos grandes simios.
"Esto hace que la especie sea una candidata ideal para las comparaciones psicológicas", señaló De Waal.
"Cualquier similitud fundamental entre los humanos y los bonobos probablemente se remonta a su antepasado común que vivió hace unos seis millones de años", añadió.
Fotografía de los primates bonobos jugando en el zoológico Planckendael en Bélgica el 18 de agosto de 2011
Un simio bonobo huérfano bebe agua luego de ser rescatado del Jardin Rose bar en Kinshasa el 5 de marzo de 2013 en Kinshasa, RD Congo
Fotografía del "Lola ya bonobo" en Kinshasa muestra a una madre simia bonobo con su hijo en la República democratica del Congo el 4 de noviembre de 2006
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