'Cr?nicas del estallido' es, como indica su subt?tulo, un "viaje a los movimientos sociales que cambiaron Am?rica Latina". El libro, obra de Emma Gasc? y Mart?n C?neo tras una traves?a de catorce meses por el continente, documenta numerosas victorias de quienes nunca ganan en la historia.
Comunidades ind?genas que expulsaron de sus territorios a una multinacional, trabajadores que recuperaron la f?brica y la transformaron en cooperativa o madres que consiguieron justicia y reparaci?n para sus hijos enfermos por la fumigaci?n con agentes t?xicos son algunas de las muestras que encarnan en el libro ese grito com?n de "S?, se puede" que desde hace un tiempo tambi?n resuena en las calles espa?olas.
Instructivo, emocionante y necesario, 'Cr?nicas del estallido' es un artefacto imprescindible para explicar que la historia se gana desde abajo y en horizontal, aunque muchas veces no lo parezca. C?neo y Gasc? lo desgranan para Qu?.es.
- ?Por qu? es importante dejar constancia de las batallas ganadas desde la ciudadan?a en Latinoam?rica?
- Para un gobierno no existe nada peor que admitir que la ciudadan?a organizada le ha ganado una batalla, admitir que se ha equivocado, destituir a un alto cargo por presi?n popular o dar marcha atr?s en una ley pol?mica. Para un asesor presidencial ese hecho no s?lo podr?a interpretarse como una muestra de debilidad sino que se podr?a convertir en una mecha que encendiera cientos de conflictos, protagonizados por personas ahora convencidas de que una victoria es posible gracias al efecto contagioso de la primera victoria. No es extra?o que desde las altas instancias de poder se evite por todos los medios dar la sensaci?n de que se ha tenido que ceder. Por eso la gente corriente y su papel en los cambios producidos en las distintas sociedades no forman parte de la mayor?a de los libros de historia. Ahora que estamos viviendo un proceso de venta de los servicios p?blicos en Espa?a, puede ser ?til constatar que en otros sitios se ha conseguido frenar y revertir estos procesos de privatizaci?n de los bienes comunes, ya sean servicios, empresas p?blicas o bienes imprescindibles para la vida como el agua.
La lucha de las Madres de Plaza de Mayo -que consiguieron en plena dictadura que el mundo supiera que en Argentina hab?a desaparecidos- sirvi? de inspiraci?n en muchos otros pa?ses latinoamericanos, donde colectivos de mujeres plantaron cara a los reg?menes dictatoriales y a los reg?menes de excepci?n de muchos Estados supuestamente democr?ticos. Los logros de estos grupos de derechos humanos se convierten en fuente de inspiraci?n para otros sectores sociales. Lo que parec?a imposible ya no lo parece tanto. Algunos investigadores hablan de la "circulaci?n de la lucha". No se transmite tanto una ideolog?a en concreto, sino la idea de que las cosas se pueden cambiar. "Si all? lo lograron, nosotros tambi?n podemos" es una reflexi?n presente de sur a norte de Am?rica Latina.
- ?Cu?l es la huella que dejan, siendo muchas de ellas iniciativas de car?cter local o en un ?mbito reducido de actuaci?n?
- La mayor?a de los grandes cambios sociales que nos hemos encontrado en el viaje empezaron por conflictos locales. En 2003, la poblaci?n de Esquel, en la Patagonia argentina, expuls? por primera vez en el pa?s a una multinacional minera que pretend?a explotar una mina de oro a cielo abierto utilizando toneladas de cianuro y millones de litros de agua por d?a. Lo que empez? como un conflicto que s?lo afectaba a un pueblo de 30.000 habitantes pronto se convirti? en un asunto provincial, cuando toda la provincia de Chubut, donde est? situada Esquel, prohibi? la miner?a a cielo abierto con cianuro. Y no tard? en ser un asunto nacional: decenas de pueblos imitaron con ?xito la experiencia de Esquel y casi diez provincias ya han prohibido la megaminer?a.
En este caso, la verdadera victoria no se da por expulsar a una empresa -que quer?a llevarse el 97% de los beneficios- sino en el cambio en la mentalidad de la sociedad argentina, que mayoritariamente dej? de ver la miner?a a cielo abierto como una fuente de trabajo y oportunidades para el pa?s y comenz? a verla como una actividad altamente contaminante de la que s?lo se benefician empresas extranjeras. Los verdaderos cambios, los m?s duraderos, se dan en la conciencia de la poblaci?n, en el sentido com?n, en los consensos sociales. Cuando los movimientos consiguen transformar el sentido com?n es que han ganado.
- ?Cu?les ser?an los ingredientes comunes en todas estas historias?
- Todas las historias recogidas en el libro tienen un punto de partida com?n: la pobreza, la falta de oportunidades, la violencia extrema y las desigualdades generadas por la introducci?n de la versi?n m?s ortodoxa de las pol?ticas neoliberales desde finales de los a?os 80. Con la llegada de la democracia a Am?rica Latina, la lucha por los derechos humanos y las libertades civiles se transformaron poco a poco en una lucha por los derechos sociales, cuando ya qued? suficientemente claro que la pobreza y las desigualdades no s?lo no se hab?an reducido con el fin de las dictaduras sino que no hab?an dejado de crecer.
El presidente argentino Ra?l Alfons?n dec?a que "con la democracia se cura, se come y se educa". En el caso argentino, veinte a?os despu?s del final de la dictadura el desempleo afectaba al 25% de la poblaci?n y la pobreza al 50%. Cuando ya no qued? nada m?s por privatizar, el Estado entr? en banca rota.
Y cuando la crisis afect? tambi?n a la clase media, el estallido fue inevitable. El estallido del sistema, una gigantesca burbuja basada en la corrupci?n, la especulaci?n y la transferencia de dinero desde los sectores m?s pobres a los m?s ricos, y tambi?n el estallido de la gente, como pudo verse en la revuelta del 19 y 20 de diciembre de 2001, que derrib? al Gobierno de Fernando de La R?a.
- ?Y cu?l es la f?rmula por la que muchas de ellas resultaron exitosas en sus luchas, teniendo en contra a gobiernos o poderosas empresas multinacionales?
- No existen f?rmulas aplicables en todos los casos. Lo que funciona en algunos pa?ses fracasa en otro. Cualquier intento de trasladar, sin pens?rselo mucho, f?rmulas de otras regiones u otros tiempos al presente no tiene muchas posibilidades de salir bien. Sin embargo, s? es posible analizar qu? factores han tenido en com?n algunas luchas que han terminado m?s o menos bien.
En primer lugar, han sabido ganarse a la opini?n p?blica. Si bien no a toda, a importantes sectores.
En segundo lugar, han sabido articular un discurso que no se circunscribe a su lucha particular sino que apela a otros sectores afectados por los mismos problemas. Uno de los ejemplos m?s espectaculares de esto es el movimiento ind?gena en Ecuador. A pesar de que representa un sector minoritario de la poblaci?n, se convirti? desde 1990 en el centro de las coaliciones sociales, en el que participaron estudiantes, ecologistas, sindicatos, que hicieron la vida imposible a media docena de gobiernos neoliberales en los ?ltimos veinte a?os. "Nada s?lo para los indios", era uno de los lemas que utilizaban. Consiguieron destituir a dos presidentes por sus pol?ticas neoliberales, en 1997 y 2000. El ejemplo dado por el movimiento ind?gena, la demostraci?n de que se pod?a hacer, cundi? a?os despu?s, en 2005, cuando la clase media de Quito tumb? al presidente Lucio Guti?rrez.
En muchos casos, sobre todo en luchas locales y contra megaproyectos, las victorias m?s consistentes se dan con una combinaci?n entre la movilizaci?n en la calle y una estrategia coherente en los juzgados.
Por ?ltimo, en la mayor?a de casos tratados, los movimientos se organizan en asamblea, y todas las personas se sienten part?cipes de las decisiones. "Si la gente ha participado, se juega la vida", nos han dicho en muchas ocasiones.
- ?En qu? medida estas experiencias desmontan la imagen de reg?menes personalistas (Ch?vez, Morales, Correa) con que se ha descrito desde Espa?a y Europa lo ocurrido en Latinoam?rica en los ?ltimos quince a?os?
- Los nuevos gobiernos "progresistas" o del "socialismo del siglo XXI" son una consecuencia directa del ciclo de movilizaci?n previo. Sin el auge de los movimientos sociales vivido entre los a?os 2000 y 2006 ser?a impensable que casi todo el continente le haya dado la espalda a las pol?ticas neoliberales impulsadas por el Fondo Monetario Internacional y la banca internacional.
Muchos de estos gobiernos han asumido como suyas muchas de las demandas de los movimientos sociales que demolieron, por llamarlo de alguna forma, el antiguo r?gimen. Sin embargo, muchas de estas demandas han sido asumidas s?lo en el discurso, continuando con ciertas pr?cticas del "antiguo r?gimen" como la concentraci?n del poder en la figura presidencial, la entrega del territorio y los recursos naturales a multinacionales o la falta de una pol?tica fiscal que permita una mejor distribuci?n del ingreso. Otras demandas s? se han concretado, como un mayor gasto social, la nacionalizaci?n de ciertos sectores estrat?gicos o poner l?mite a la privatizaci?n de los servicios b?sicos.
Desde Espa?a es bastante com?n acercarse a estos pa?ses centr?ndose en la figura del l?der, del caudillo, como quien mira al dedo que se?ala. ?Y qu? es lo que se?ala? Un continente que ha cambiado radicalmente en los ?ltimos veinte a?os. Esto es lo que pretende analizar 'Cr?nicas del estallido'.
- ?C?mo se podr?an trasladar / traducir estas experiencias de resistencia a la realidad espa?ola?
- En este caso, no hay que hacer muchas conjeturas. Ya est?n ocurriendo fen?menos muy parecidos a los que desmoronaron a los gobiernos neoliberales en Am?rica Latina. La Plataforma de Afectados por la Hipoteca, cuando paraliza un desahucio -y ya han paralizado cientos y cientos- no s?lo est? permitiendo que las familias afectadas conserven su vivienda. Tambi?n est?n cambiando el sentido com?n, el consenso social que dec?a que la propiedad privada es m?s importante que el derecho a la vivienda. Al paralizar desahucios, tanto por la v?a judicial como con una concentraci?n, se est? cuestionando la legitimidad de la ley. Y cuando la opini?n p?blica, el sentido com?n de la gente, cambia, es cuesti?n de tiempo que las leyes, los discursos, las pr?cticas pol?ticas cambien. Por la v?a de los hechos, movimientos como la PAH ya han iniciado la v?a del cambio. Tambi?n en el caso de la sanidad p?blica, las movilizaciones en Madrid, acompa?adas de una efectiva estrategia judicial, han paralizado la privatizaci?n de seis hospitales. Algo parecido ocurri? en El Salvador, donde en 2002 las llamadas "marchas blancas" consiguieron frenar la privatizaci?n de la Sanidad. El mayor aprendizaje que podemos hacer es el de que se pueden cambiar las cosas.
- ?Cu?l de todas es la experiencia que m?s os ha impresionado al conocerla de cerca?
- Una de ellas es la experiencia del Consejo Regional Ind?gena del Cauca, en Colombia, una comunidad de comunidades ind?genas formada por 320.000 personas en un territorio de medio mill?n de hect?reas, una especie de Estado dentro del Estado. Es una demostraci?n de que se puede construir un espacio de autonom?a, de gobierno propio, asambleario y participativo, incluso en las condiciones m?s desfavorables, entre el fuego cruzado de todos los actores armados: las FARC, los paramilitares y el Ej?rcito. En su caso tambi?n sirve para entender los efectos devastadores de la conquista espa?ola, que se extienden hasta la actualidad. Y para pensar en el modelo de producci?n de los alimentos que consumimos en el Norte, como el az?car o el caf?, y c?mo este modelo genera violencia en los pa?ses de origen.
Otro caso podr?a ser el caso de las mujeres ind?genas mayas en Guatemala que se enfrentaron al genocidio y han logrado, junto al movimiento de derechos humanos, importantes avances en materia de justicia. En la actualidad tambi?n son mayoritariamente mujeres las que se est?n organizando contra las empresas multinacionales que pretenden explotar minerales y construir represas en sus tierras sin el consentimiento de las comunidades.
- ?Las mujeres est?n m?s presentes y son m?s activas en los movimientos sociales latinoamericanos que en Espa?a?
- No creemos que las mujeres en Am?rica Latina sean m?s activas que las mujeres en Espa?a. Pero en ambos casos, su participaci?n en los movimientos tiende a ser invisibilizada, los l?deres tienden a ser hombres y aparecen con menos frecuencia en los medios de comunicaci?n. En ambos casos las mujeres se enfrentan tanto al machismo institucional como al que hay dentro de los propios movimientos.
S? es cierto, por otro lado, que las mujeres tienen un papel clave en la lucha contra la impunidad, por la democracia, por la justicia y la verdad en todo el continente. De sur a norte hay experiencias de mujeres que se han enfrentado a genocidios y a alt?simos grados de violencia, a menudo vinculada al saqueo del territorio para extraer recursos naturales. Tambi?n en muchos casos las mujeres son las primeras que se ponen al frente de las comunidades para defender el derecho a que la gente no enferme y muera por la contaminaci?n de los agrot?xicos, como en el caso de las madres de Ituzaing?, en C?rdoba, Argentina, o el derecho a no ser desplazados, como en Colombia.
En este pa?s, la valent?a de las madres de Soacha llev? a destapar uno de los mayores esc?ndalos de la historia reciente de Colombia: los falsos positivos. El Ej?rcito asesinaba a chicos humildes y los hac?a pasar por guerrilleros para dar muestras de avances en el conflicto interno. Era el Gobierno de Uribe y como ministro de Defensa estaba el actual presidente, Juan Manuel Santos.
- ?Dejar de considerar como asuntos privados lo laboral, la salud o la educaci?n es un paso imprescindible para luchar contra su expolio?
- Ocurre igual con la violencia contra las mujeres, el desempleo, una enfermedad provocada por las fumigaciones o el aumento del precio de la electricidad... S?lo si se los considera como problemas sociales, pol?ticos, y se enfrentan de forma coordinada entre todas las personas afectadas, existen posibilidades de solucionarlos.
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