Es un lugar com?n pensar que el autismo es una enfermedad mental. Sin embargo, la pediatra Mar?a Jes?s Clavera, especialista en autismo desde hace doce a?os, explica que se trata de un trastorno fisiol?gico cuyas repercusiones mentales vienen a posteriori. "Es un s?ndrome inflamatorio que afecta al aparato digestivo, al cerebro y al sistema inmunitario", explicaba en su ponencia del fin de semana en el VII Congreso Internacional de Medicina Ambiental organizado por la Fundaci?n Alborada en Madrid.
Estos s?ntomas hacen pensar en una respuesta del cuerpo a una agresi?n exterior, una agresi?n exterior relacionada con nuestro estilo de vida a juzgar por el preocupante incremento de los casos de autismo en occidente. "No solo estamos viviendo una epidemia, sino que es explosiva", subraya en conversaci?n telef?nica con Qu?.es. "El n?mero de autistas se duplica cada dos a?os en las sociedades tecnologizadas".
Mientras en lugares como ?frica esta enfermedad es pr?cticamente inexistente, datos del Center for Disease Control de Estados Unidos revelan que en 2012 hab?a ya un ni?o con autismo por cada 45. La doctora recuerda que en los a?os 80 no era m?s que uno por cada 5.000. "Para 2015 habr? un ni?o autista por cada 25", denuncia. Y a?ade: "Una pareja que se ponga ahora a tener hijos tiene muchas papeletas de tener un ni?o autista".
NO ES MALA SUERTE
Para la doctora Clavera el autismo no es en absoluto una cuesti?n de mala suerte. Aunque, por supuesto, es una enfermedad multicausal en la que influyen factores gen?ticos, cree que la incidencia de los factores ambientales es evidente.
Cita como ejemplo las amalgamas dentales, presentes en el 70 por ciento de las madres de ni?os autistas. "Antes se usaban mucho para las caries. En su composici?n llevan mercurio, que se libera en la boca y es altamente t?xico".
Por supuesto, no es el ?nico factor. La toxicidad presente en alimentos o productos de higiene y limpieza tambi?n puede incidir. De hecho, el tratamiento para los ni?os autistas que trata en su consulta tiene que ver con la eliminaci?n de estos productos del entorno del menor.
"Hay entre un 20 o un 30 por ciento de ni?os que se recuperan, pero con un esfuerzo tit?nico por parte de las familias. Deben hacer lo posible por vivir como se viv?a en el siglo XIX", apunta. Adem?s, por supuesto, necesita tratamiento mental. "Durante el tiempo que ha estado 'desconectado' el ni?o pierde muchos est?mulos".
Clavera reivindica las pol?ticas de prevenci?n y reclama estudios y regulaci?n. "Es alarmante que las autoridades no atiendan a esta realidad".
OTRAS ENFERMEDADES
La doctora Pilar Mu?oz-Calero, presidenta de la Fundaci?n Alborada, explica que los t?xicos son un factor importante tambi?n en el desarrollo de otras 'enfermedades emergentes', como enfermedades autoinmunes, alergias u otras como el Alzh?imer o el Parkinson. "Son multicausales, pero una de las causas son los contaminantes", subraya.
Uno piensa en la contaminaci?n atmosf?rica o la generada por los coches, pero la doctora insiste en que est? presente en elementos muy cotidianos, en nuestras oficinas y en nuestras casas. Por ejemplo, hasta hace poco era habitual utilizar plomo en la composici?n de la pintura de las paredes, un elemento que "contamina no solo mientras huele o hasta que se seca, sino que dura 20 a?os".
Desde la asociaci?n piden una regulaci?n m?s restrictiva con los qu?micos. "Existen m?s de 100.000 sustancias que se han liberado sin demostrar su inocuidad. Quiz? cada una de ellas individualmente no sea nociva, pero la suma de todas las peque?as dosis de cada sustancia es la que est? generando problemas", explica.
Mu?oz-Calero cita como ejemplo de permisividad el caso reciente del Bisfenol A. Hace tiempo que "est? demostrado que est? relacionado con el c?ncer" y, aunque la Uni?n Europea prohibi? en 2011 su uso en biberones y la industria tiende a retirarlo por su mala prensa, lo cierto es que est? permitido en el resto de los productos.
"Nuestro cuerpo es un laboratorio", ironiza.
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