“Lo siento mucho”. “Me he equivocado, no volverá a ocurrir”. Parece tan fácil, y sin embargo, son palabras para muchos, difíciles de pronunciar. ¿Cómo pides perdón?
Te cuesta mucho pedir perdón, tanto que cuando te resignas a hacerlo, prefieres hacer un regalo o expresarlo a través de una acción, antes que una palabra.
Admitir tus errores es algo que te lleva mucho tiempo (y autocrítica): un abrazo, un gesto tierno, es tu manera de decir “lo siento”.
Darás muchas explicaciones acerca de la razón de tus actos, la plática (o el monólogo) será larga, pero “disculpas”, eso no.
Tienes gran empatía con el otro y sientes el dolor ajeno como propio, pero te resulta muy difícil expresarlo.
Eres muy expresivo, casi teatral, por eso, cuando asumes un error, lo haces con mucha efusividad, con gestos y palabras grandilocuentes.
Tu sentido de la autocrítica te hace muy consciente de tus errores, eres de los signos que más expresa su arrepentimiento.
No asumes tus errores fácilmente, más bien intentas responsabilizar al otro sobre tus acciones, pero si pides perdón, será de la manera más seductora.
¿Lo siento? ¿Qué es eso?
No tienes ningún inconveniente en pedir perdón, además, lo haces con total sinceridad y arrepentimiento.
Si crees que tu error es grave, sólo así, serás capaz de pedir perdón, eso sí, sin demasiado entusiasmo.
La disculpa puede ser muy breve y fría, aunque sincera. Eso sí, no volverás a repetirla.
Sensible en extremo, te resulta fácil ponerte en el lugar del otro. El pedido de disculpas será dramático, por carta o palabras muy sentidas.
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