Las candidatas de la opositora Nueva Mayor?a y de la gobernante Alianza, Michelle Bachelet y Evelyn Matthei, respectivamente, se enfrentar?n de nuevo este domingo en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales chilenas.
Bachelet parte como favorita tras su contundente victoria en la primera vuelta, mientras que Matthei aspira a que la afluencia masiva de votantes logre un cambio de tendencia.
El pasado 17 de noviembre, ambas concurrieron a las urnas, junto a otros siete candidatos. Entonces, Bachelet aspiraba a conseguir su pase directo a La Moneda, pero se qued? a cuatro puntos del 50 por ciento de los votos necesarios para ello. A?n as?, se consolid? como la primera en la carrera presidencial, ya que Matthei, la segunda m?s votada, solo se adjudic? un 25 por ciento de las papeletas.
As? las cosas, el horizonte electoral parece despejado para Bachelet, que solo tendr? que mantener a los votantes que atrajo hace casi un mes y sumar unos pocos m?s, para lo que ha contado con la ayuda de los ex candidatos presidenciales Alfredo Sfeir y Franco Parisi, que han pedido p?blicamente a sus seguidores que apoyen a la l?der izquierdista en este balotaje.
Para Matthei, en cambio, la segunda vuelta electoral se presenta como una aut?ntica carrera de obst?culos porque tendr? que revertir completamente una tendencia de voto que le fue muy desfavorable el pasado 17 de noviembre. Su ?nica baza es atraer a las urnas a los votantes conservadores que se abstuvieron en la primera vuelta.
"Si votaste por m? y llevas a alguien que no vot? en la primera vuelta, ?S? se puede!", dice la ex ministra de Trabajo del Gobierno de Sebasti?n Pi?era en un anuncio que incluye el popular lema del presidente estadounidense, Barack Obama, para la campa?a electoral de 2008.
Consciente de este reto, la candidata oficialista renov? su equipo de campa?a electoral tras la primera vuelta, lo que ha supuesto una mayor apuesta por los programas sociales, sobre todo en lo relativo a las pol?ticas de igualdad, y en una mayor definici?n de su discurso conservador.
En concreto, Matthei ha subrayado su alineaci?n ideol?gica con la Iglesia Cat?lica, profundamente influyente en Chile. "No se va a hacer nada que vaya en contra de la Biblia", dijo tras un encuentro con l?deres religiosos, en alusi?n a las pol?ticas sobre el matrimonio homosexual, el aborto y la eutanasia que propugna Bachelet.
Tambi?n ha insistido en que la reforma fiscal que busca la izquierda solamente conseguir? frenar el crecimiento econ?mico que ha experimentado el pa?s sudamericano. "Cuando se abre el espacio a que las reglas del juego cambien sustancialmente, la inversi?n se paraliza. Es obvio", ha alertado.
UN GOBIERNO DE REFORMAS
El triunfo de Bachelet devolver?a el poder a la izquierda, que ha gobernado Chile desde el fin de la dictadura militar de Augusto Pinochet (1973-1990) con el ?nico par?ntesis de estos ?ltimos cuatro a?os. Si bien, se trata de una Concertaci?n renovada, rebautizada como Nueva Mayor?a, que aglutina a los hist?ricos Partido Socialista (PS), Dem?crata Cristiano (PDC), Por la Democracia (PPD) y Radical Socialdem?crata (PRSD) y suma al Partido Comunista (PC), el Movimiento Amplio y Social (MAS), la Izquierda Ciudadana (IC) e independientes.
Bachelet, de 62 a?os, se presenta con la promesa de "cambiar el rostro de Chile" para que el crecimiento econ?mico, ejemplo de toda Am?rica Latina, sirva para acabar de una vez por todas con las desigualdades sociales, en un pa?s donde la brecha entre ricos y pobres, lejos de reducirse, se ha acentuado por el inmovilismo de Gobierno y Congreso.
As?, ha apostado por una reforma constitucional a fondo con el fin de desprenderse de la Carta Magna heredada del r?gimen castrense, que, a pesar de que ha sido remendada en democracia, todav?a adolece de graves defectos. Su pretensi?n es incluir un amplio cat?logo de derechos fundamentales y crear un sistema electoral realmente representativo.
Tambi?n ha propuesto otras dos grandes reformas. Por un lado, la educativa, respondiendo al clamor popular por una educaci?n p?blica, gratuita y de calidad, con la que pretende garantizar el acceso universal a todos los niveles educativos y eliminar progresivamente la financiaci?n y el lucro privados.
Por otro lado, ha pensado una reforma fiscal basada en "que los que m?s tienen paguen m?s" y en "un tratamiento similar de las rentas del trabajo y del capital" con la que espera recaudar el equivalente a un tres por ciento del PIB para financiar los 15.000 millones de d?lares que necesita para implementar su programa de Gobierno.
A favor de Bachelet juega su promesa de cambio para lograr una sociedad m?s equitativa, as? como la buena gesti?n econ?mica de su Gobierno (2006-2010), con la que desterr? el mito de la izquierda despilfarradora. Si bien, su baza m?s importante es su carisma, que la llev? a convertirse en la primera presidenta chilena y a despedirse del cargo con una popularidad r?cord del 84 por ciento.
Para poder hacer realidad sus promesas electorales, Bachelet tendr? que crear un Gobierno con dotes negociadoras, ya que los resultados de los comicios legislativos celebrados el pasado 17 de noviembre le dejaron un Congreso con una mayor?a insuficiente para llevar a cabo sus reformas, sobre todo la constitucional, para la que necesita el apoyo de al menos dos tercios de la sede legislativa.
APUESTA POR LA CONTINUIDAD
Matthei, de 60 a?os, ha presentado una 'hoja de ruta' radicalmente distinta que consiste en dar continuidad a todas las pol?ticas emprendidas por el Gobierno de Pi?era, a pesar de que la mayor?a han tenido una fuerte contestaci?n social.
As?, ha basado su programa de Gobierno en garantizar el crecimiento econ?mico mediante incentivos a las peque?as y medianas empresas, con los que pretende crear hasta 600.000 nuevos empleos --al menos dos terceras partes para mujeres-- y de aumentar los recursos para las regiones productivas con proyectos energ?ticos y mineros.
La propuesta de Matthei costar?a unos 17.000 millones de d?lares, que pretende conseguir con el crecimiento econ?mico y con una leve reforma fiscal destinada a luchar contra el fraude y la evasi?n.
El principal obst?culo de Matthei en la carrera hacia La Moneda es, sin duda, el accidentado modo en que ha llegado a convertirse en la abanderada de la derecha, ya que consigui? la nominaci?n despu?s de que el ex ministro de Econom?a Pablo Longueira dimitiera sorpresivamente por depresi?n tras ganar al ex ministro de Defensa Andr?s Allamand en unas primarias que causaron una profunda divisi?n en la Alianza.
VIDAS PARALELAS
En estos comicios se da la paradoja de que las dos principales candidatas presidenciales crecieron juntas y forjaron una amistad que se vio truncada con el advenimiento de la dictadura militar y que hizo que sus vidas tomaran caminos muy distintos que las han marcado pol?ticamente.
Bachelet y Matthei se conocieron en la base militar en la que sus padres, Alberto y Fernando, respectivamente, estuvieron destinados. Con el golpe de Estado, Bachelet fue recluido en la Academia de Guerra, dirigida por Matthei, por reafirmar su lealtad al Gobierno de Salvador Allende.
Alberto Bachelet falleci? en la Academia de Guerra, seg?n la versi?n oficial, por un paro card?aco. Sin embargo, la familia asegura que las torturas que sufri? en su cautiverio le costaron la vida. La justicia chilena ha investigado la implicaci?n de Fernando Matthei en este suceso, pero nunca ha llegado a procesarle.
Sus fuertes v?nculos con el r?gimen castrense y, en general, con la familia militar, que a?n hoy es considerada 'pinochetista', suponen una carga para Matthei, sobre todo despu?s de que se negara a pedir perd?n por los cr?menes de la dictadura, coincidiendo con el 40? aniversario del golpe de Estado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario