Mostrando entradas con la etiqueta Senador. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Senador. Mostrar todas las entradas

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Su viaje es largo. Imagínate si fueras un senador de Alaska

WASHINGTON--Cuando entonces-representante Darlene Hooley anunció su retiro en 2008, la decisión se tomó por sorpresa. El demócrata de Oregon había esperado para buscar su reelección y ganar, y los líderes casa imploraron que se quedara. Pero Hooley fue inflexible que había tenido suficiente--especialmente del viaje.

El estadounidense promedio gasta unos 50 minutos a y del trabajo cada día, que asciende a cerca de cuatro horas a la semana. En casos más extremos, los viajeros pasan 90 minutos en el camino de ida y vuelta. Pero pídale a un miembro del Congreso sobre su viaje y el número podría saltar tan alto como 20 horas a la semana.

El núcleo del trabajo de los legisladores, por supuesto, es manejar la labor legislativa en Washington, D.C. y luego volver a sus distritos para reunirse con los mandantes. Mayoría de los miembros del Congreso se utiliza para pasar muchas horas a la semana en un avión o un tren, si no dos, como baraja desde sus distritos a la capital de la nación y la espalda.

Hooley, la agenda de viaje extenuante eventualmente llevó su peaje. A pesar de servir siete términos en la cámara de representantes, nunca se adaptado a la constante corriendo alrededor de los aeropuertos y preocuparse por perder un vuelo.

"Eso fue realmente una de las cosas que me hizo decidir abandonar. Hooley "fue siempre estresante, dijo The Huffington Post. "Cuando yo era casa, estaba trabajando."

"Si no te en su avión a tiempo, sus actividades cuando llegó a casa podría ser canceladas," dijo. "Esa fue mi experiencia, y no había nada relajante de ello".

No todos los legisladores son molestados por el calendario agotador. El senador Mark Begich (D), quien se enfrenta a un viaje de 10 horas a su casa estado de Alaska cada semana, toma con calma.

"Sé lo que sirven en cada avión, cuál es su menú de comida, a qué hora del día tienes que estar ahí para conseguirlo, y donde tienes que sentarte para conseguir el alimento que desea antes de acabe,", bromeó cuando HuffPost le pidió que caracterizan su viaje.

Para Begich, el viaje no ha terminado cuando aterriza en Alaska, un estado que señala que es una quinta parte del tamaño de los Estados Unidos. "A fin de moverse, es más horas en un avión, así que puedo pasar una tercera parte o más de las veces en un fin de semana en una especie de avión... así que es un ciclo interminable," dijo.

Begich utiliza su tiempo de inactividad raro para ver películas con su hijo de 11 años de edad o ponerme al día con la lectura.

El senador Brian Schatz (D-Hawaii), otro legislador que pasa cerca de 20 horas para arriba en el aire cada semana, utiliza sus vuelos largos a dormir un poco necesitada. La hidratación también es importante, que dijo, así como «rigurosa estiramiento... [que] ayuda a mitigar el dolor y la fatiga."

Tan pronto como llegue a Washington, es trabajar y no jugar. El uso principal de Schatz de su apartamento D.C. es FaceTime con sus hijos y luego ir a la cama. La mayoría de los legisladores acercados HuffPost describieron una experiencia similar, aun cuando siguen a tomar calor para no conseguir suficiente trabajo.

La realidad es que, como señaló Hooley, una agenda repleta de reuniones constitutivas, las preocupaciones de los grupos de presión, conferencias de prensa para todo el trabajo legislativo y un montón de recaudación de fondos. Entonces hay los votos semanales y reuniones del Cónclave, las audiencias del Comité y otros deberes que conforman el sector legislativo del trabajo.

El senador Rob Portman dijo días laborables en Washington promedio de 14 a 15 horas al día. Preguntado cuando tiene tiempo para sí mismo, el republicano de Ohio bromeó, "mi esposa no diría nunca".

Tiempo de inactividad es muy raro que un puñado de legisladores incluso formaron un cónclave tranquilo para tomar un tiempo de espera. Otros, incluyendo a Portman, dijeron que aspirar a estar en casa los fines de semana para poder asistir a la iglesia con sus familias.

El senador John Hoeven (R) llegó al Senado en 2010 después de 10 años como gobernador de Dakota del norte. Sin embargo hasta la oficina del estado mayor no fue tan caótica como la vida en el Capitolio.

"Mi sentido de electivos es un estilo de vida", dijo. "Como gobernador, tiendes a ser capaz de controlar su agenda mucho más. Pero en el Senado, siendo el lado legislativo, realmente no tienes mucho control sobre tu agenda.

Hoeven también se centra en la familia cuando tiene tiempo libre y alivia el estrés a través del ejercicio. "Me encantan los deportes, caza y pesca," dijo.

El senador Dean Heller (R -Nevada) recientemente llegó a casa por primera vez en tres semanas, sobre todo porque no hay vuelos directos desde Washington a Reno. Reconoce que sus colegas en Hawai y Alaska lo tienen más difícil, pero explicó que su viaje implica escalas en Colorado, Arizona o California y luego a 90 minutos en coche a su casa en el norte de Nevada.

No obstante, Heller ha concluido que el contraste entre el bullicio de la colina y la tranquilidad de su rancho en Nevada le da algo que esperamos.

"Mi lugar en Nevada es el opuesto absoluto de Washington, D.C., y es por ello disfruto de ambos lugares," dijo. "Tienes lo mejor de ambos mundos".

Ryan Grim contribuyó con este reporte.


ver articulo original aqui

jueves, 29 de agosto de 2013

Senador UDI admite que gobierno militar fue una dictadura y dice que es necesario que sectores pidan perdón y otros perdonen

El senador de la UDI, Hernán Larraín, admite que el gobierno militar fue una dictadura, ya que “no fue una democracia, y del punto de vista de la ciencia política, lo que no es democracia es un gobierno de facto”, añadiendo que en el país existe una buena convivencia entre los chilenos, pero que existen sectores donde la reconciliación no se da en plenitud, por lo que es necesario que algunos pidan perdón y otros perdonen.

En declaraciones a La Tercera, el legislador gremialista explica que la discusión existente entre si hay que llamar régimen militar, gobierno militar o dictadura se debería resolver con facilidad, ya que a su juicio “fue un gobierno militar, pero, sin lugar a dudas, fue una dictadura, no fue una democracia, y del punto de vista de la ciencia política, lo que no es democracia es un gobierno de facto. Quizás al final, cuando hubo Constitución y un mayor ordenamiento jurídico, se atenuó ese hecho. Pero fue técnicamente una dictadura. Creo que no debiéramos quedarnos en análisis pequeños. Por ejemplo, si fue pronunciamiento. No. Fue un golpe de Estado, hecho y derecho”.

Y agregó que los chilenos tienen muy claro lo que pasó durante ese periodo, pero que “el grueso de los chilenos está preocupado de la vida cotidiana y no quedan presos del pasado. La gente continúa viviendo y Chile sigue hacia el futuro. Por eso es importante hacer esfuerzos para entender que hubo responsabilidades que obligan al esclarecimiento y a actos de la justicia. Pero que también en lo humano se dé origen a señales de reconciliación. Quizás no hemos sido suficientemente enfáticos y parte de eso tiene que hacerse con pedir perdón, lo que requiere mucha humildad, pero también en perdonar, lo que también requiere una dosis de generosidad”.

En ese sentido, Larraín precisa que en el país ha habido una buena convivencia, aunque existen sectores donde la reconciliación no se da con plenitud y “cualquier hecho reflota un dolor profundo, como si hubiese ocurrido ayer. Uno se pregunta si ha transcurrido el tiempo suficiente, o si se requieren otros elementos, como los procesos de verdad y justicia en tribunales y las comisiones Rettig y Valech. Probablemente, no están todas las heridas cerradas”.

Respecto a lo ocurrido con el general (R) Cheyre y que sectores de la izquierda no lo ven como el militar que hizo gestos en derechos humanos y que ahora se hacen cuestionamientos éticos a su actuar en 1973, el senador oficialista explica que esos hechos cambian la situación. Sin embargo, estima que de acuerdo a lo acreditado por la justicia, “no tuvo responsabilidad alguna en situaciones que fueran reñidas con la ley o la moral. Además, sin lugar a dudas, hizo esfuerzos muy significativos para comprometer al Ejército con la verdad, colaborar con la justicia, en admitir los hechos y hacer un esfuerzo para recuperar el lugar del Ejército”.

Además, explica que no le parece que se pueda hacer un cuestionamiento ético al actuar de Cheyre en el caso Lejderman, afirmando que el hecho de llevar a un niño a un convento es un “acto de humanidad. Si hubiera participado en la muerte de sus padres, por cierto habría sido una acto hipócrita, pero no habiendo tenido esa participación, no me parece un dilema moral”.

Ante las afirmaciones de Michelle Bachetel respecto a que falta un cara a cara con la verdad de otros sectores políticos, Larraín expone que “no es el minuto de estar sustanciando responsabilidades de esa forma. Prefiero pensar que todos debemos hacer un esfuerzo. Pero se han hecho gestos. La UDI hizo un importante trabajo y emitió un documento, La paz ahora (2003), para colaborar en este proceso de reconciliación. Si seguimos en esa línea de buscar responsabilidades, no faltarán quienes dirán que ustedes que legitimaron la violencia como socialistas en el Congreso de Chillán del 67. Pero no creo que eso ayude. Prefiero decir que todos tuvimos responsabilidades, unos más y algunos gravísimas”.


ver artículo original aquí

Senador UDI admite que gobierno militar fue una dictadura y dice que es necesario que sectores pidan perdón y otros perdonen

El senador de la UDI, Hernán Larraín, admite que el gobierno militar fue una dictadura, ya que “no fue una democracia, y del punto de vista de la ciencia política, lo que no es democracia es un gobierno de facto”, añadiendo que en el país existe una buena convivencia entre los chilenos, pero que existen sectores donde la reconciliación no se da en plenitud, por lo que es necesario que algunos pidan perdón y otros perdonen.

En declaraciones a La Tercera, el legislador gremialista explica que la discusión existente entre si hay que llamar régimen militar, gobierno militar o dictadura se debería resolver con facilidad, ya que a su juicio “fue un gobierno militar, pero, sin lugar a dudas, fue una dictadura, no fue una democracia, y del punto de vista de la ciencia política, lo que no es democracia es un gobierno de facto. Quizás al final, cuando hubo Constitución y un mayor ordenamiento jurídico, se atenuó ese hecho. Pero fue técnicamente una dictadura. Creo que no debiéramos quedarnos en análisis pequeños. Por ejemplo, si fue pronunciamiento. No. Fue un golpe de Estado, hecho y derecho”.

Y agregó que los chilenos tienen muy claro lo que pasó durante ese periodo, pero que “el grueso de los chilenos está preocupado de la vida cotidiana y no quedan presos del pasado. La gente continúa viviendo y Chile sigue hacia el futuro. Por eso es importante hacer esfuerzos para entender que hubo responsabilidades que obligan al esclarecimiento y a actos de la justicia. Pero que también en lo humano se dé origen a señales de reconciliación. Quizás no hemos sido suficientemente enfáticos y parte de eso tiene que hacerse con pedir perdón, lo que requiere mucha humildad, pero también en perdonar, lo que también requiere una dosis de generosidad”.

En ese sentido, Larraín precisa que en el país ha habido una buena convivencia, aunque existen sectores donde la reconciliación no se da con plenitud y “cualquier hecho reflota un dolor profundo, como si hubiese ocurrido ayer. Uno se pregunta si ha transcurrido el tiempo suficiente, o si se requieren otros elementos, como los procesos de verdad y justicia en tribunales y las comisiones Rettig y Valech. Probablemente, no están todas las heridas cerradas”.

Respecto a lo ocurrido con el general (R) Cheyre y que sectores de la izquierda no lo ven como el militar que hizo gestos en derechos humanos y que ahora se hacen cuestionamientos éticos a su actuar en 1973, el senador oficialista explica que esos hechos cambian la situación. Sin embargo, estima que de acuerdo a lo acreditado por la justicia, “no tuvo responsabilidad alguna en situaciones que fueran reñidas con la ley o la moral. Además, sin lugar a dudas, hizo esfuerzos muy significativos para comprometer al Ejército con la verdad, colaborar con la justicia, en admitir los hechos y hacer un esfuerzo para recuperar el lugar del Ejército”.

Además, explica que no le parece que se pueda hacer un cuestionamiento ético al actuar de Cheyre en el caso Lejderman, afirmando que el hecho de llevar a un niño a un convento es un “acto de humanidad. Si hubiera participado en la muerte de sus padres, por cierto habría sido una acto hipócrita, pero no habiendo tenido esa participación, no me parece un dilema moral”.

Ante las afirmaciones de Michelle Bachetel respecto a que falta un cara a cara con la verdad de otros sectores políticos, Larraín expone que “no es el minuto de estar sustanciando responsabilidades de esa forma. Prefiero pensar que todos debemos hacer un esfuerzo. Pero se han hecho gestos. La UDI hizo un importante trabajo y emitió un documento, La paz ahora (2003), para colaborar en este proceso de reconciliación. Si seguimos en esa línea de buscar responsabilidades, no faltarán quienes dirán que ustedes que legitimaron la violencia como socialistas en el Congreso de Chillán del 67. Pero no creo que eso ayude. Prefiero decir que todos tuvimos responsabilidades, unos más y algunos gravísimas”.


ver artículo original aquí